Los RAEE y la contaminación del medio ambiente
Los RAEE o basura electrónica pueden contener sustancias peligrosas, como el cadmio, mercurio, plomo, arsénico, fosforo, aceites peligrosos y gases que agotan la capa de ozono o que afectan al calentamiento global como los clorofluorocarbonos (CFC), hidroclorofluorocarbonos (HCFC), hidrofluorocarbonos (HFC), hidrocarburos (HC) o amoniaco (NH3), que si bien son necesarias para garantizar su funcionalidad, pueden emitirse al medio ambiente o ser perjudiciales para la salud humana si, una vez que se convierten en residuos, los aparatos no se gestionen y se tratan adecuadamente.
Como ejemplo, esta tabla en la que se indica el porcentaje en peso de los materiales contenidos:

Fuente: MAPAMA
Los materiales valorizables que contienen los aparatos eléctricos y electrónicos suponen un recurso que no debe ni puede perderse, y que tienen que recuperarse en la última etapa de la vida, cuando se transforme en residuo, a través del reciclado de manera que esos recursos puedan ser conservados para futuras generaciones, siendo un claro ejemplo de aplicación de la economía circular.
Se trata, por tanto, de un modelo en el que entran en juego las cuatro “R”: reducir, reutilizar, reparar y reciclar, y donde pasa a un primer plano el beneficio social y medioambiental, en colaboración con la sostenibilidad. Así, la economía circular tiene como uno de sus principales objetivos mantener el valor de los productos, materiales y recursos en la economía el mayor tiempo posible.
A este respecto, la Fundación Ecolec gestionó durante 2017 un total de 103.041 toneladas de RAEE. Esta cifra supone un aumento del 14% respecto al año pasado, convirtiéndose en el primer y único sistema colectivo de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP) de España en superar los 100 millones de kilogramos (100.000 toneladas) anuales de RAEE correctamente gestionados, evitando la emisión de casi 140.000 toneladas de dióxido de carbono equivalente y obteniendo, aproximadamente, 58.700 toneladas de metales férricos y 2.400 toneladas de aluminio y cobre, entre otros materiales.